ACTUACIÓN ANTE UNA CRISIS ASMÁTICA
Mª
Carmen Rodríguez García
Hospital Virgen del Rocío. Sevilla
IMPORTANTE:
Este texto pertenece a su autor o autores y ha sido presentado en el XIII Congreso Neumosur Enfermería en marzo 2.001 en Cádiz.
Cualquier utilización por terceros, será exclusivamente con carácter divulgativo, educativo o docente y se debe citar la fuente y autor o autores del mismo.
A)
ASMA BRONQUIAL
1.-
INTRODUCCIÓN
El
asma bronquial es una enfermedad crónica que existe en todos los países del
mundo, siendo los países industrializados los que tienen porcentajes mayores
de casos.
Se
considera una enfermedad de alta prevalencia. En España está alrededor del
5,9% (10% en niños y 3-6% en adultos).
En
la infancia es más frecuente que se de en niños, pero el número de casos
por sexo se iguala en la adolescencia y en la edad adulta se invierte, siendo
más frecuente en mujeres.
Cada
año en España se dan aproximadamente 100.000 casos nuevos.
Afortunadamente,
existen nuevas alternativas para diagnosticar, tratar y controlar el asma y
las repercusiones sociales, personales y económicas pueden minimizarse, además
la educación sanitaria hacia los pacientes está mejorando la probabilidad de
éxito a largo plazo.
No
obstante, la morbilidad y la mortalidad del asma siguen siendo importantes,
debido a que aún es una enfermedad infradiagnosticada, a menudo tratada
inadecuademente y con un mal control por parte de algunos pacientes.
Por
otra parte, el número de ingresos hospitalarios por crisis aguda de asma, es
cada vez mayor, aunque afortunadamente, pocos enfermos mueren en una crisis.
II.- DEFINICIÓN
Aunque
el asma es una entidad conocida desde hace siglos, hasta muy recientemente no
se ha establecido una definición suficientemente aceptada.
Woolcock
en el año 1989 la definía así «El asma es una forma de inflamación de las
vías aéreas caracterizada por edema, infiltración por células
inflamatorias (eosinófilos) hipertrofia de las glándulas y del músculo liso
y lesión epitelial. Esta inflamación es el resultado de la liberación
anormal de mediadores, pero las causas y mecanismos patogénicos no son
conocidos completamente.
Este
proceso inflamatorio facilita el cierre de las vías aéreas frente a una
amplia variedad de estímulos que se traducirán en crisis o ataques. En
general cuanto más severa sea el asma, más frecuentes e intensos serán los
ataques.»
Según
la S.E.P.A.R. (Sociedad Española de Neumologia y Cirugía Torácica) el asma
es una enfermedad respiratoria crónica, caracterizada por una inflamación de
las vías aéreas, hiperrespuesta frente a una amplia variedad de estímulos,
y obstrucción bronquial reversible.
Actualmente,
no quedan dudas, de que es una enfermedad obstructiva, reversible e
intermitente de las vías respiratorias que se caracteriza por una mayor
sensibilidad de la tráquea y los bronquios ante diversos estímulos y que a
causa del estrechamiento de tales vías, aparecen síntomas como disnea, tos y
sibilancias. Además, el grado de constricción de las mismas cambia de una
manera espontánea o mediante tratamiento.
El
asma difiere de otras patologías obstructivas porque es un proceso
reversible.
También
puede ocurrir una exacerbación aguda que dure minutos u horas, que a veces
compromete la vida del paciente.
En
algunas personas (la mayoría de los pacientes) cursa con períodos asintomáticos.
111.-DIAGNÓSTICO Y CLÍNICA
A)
SOSPECHA CLÍNICA
1) Síntomas
principales:
-Tos
-Disnea
-Sibilancias
-Opresión
torácica
Estos
síntomas pueden presentarse juntos o aislados y pueden empeorar por la noche
o con el ejercicio. Son variables e inespecíficos, a veces de presentación
atípica y con períodos silentes.
2)
La anamnesis debe ser cuidadosa y sistematizada, debe contemplar una
serie de factores que están en relación con el desarrollo de la enfermedad y
con la aparición de crisis:
-
Antecedentes familiares de asma o alergia
-
Historia previa de atopia, rinitis, conjuntivitis o dermatitis.
-
Tabaquismo activo o pasivo y ambientes contaminados.
-
Síntomas tras la exposición al polvo, polen, animales,
sensibilizantes ocupacionales, infección respiratoria, ingesta de fármacos
(aspirina, otros AINE, bloqueadores beta...), ejercicio físico y cambios climáticos.
-
Periodicidad y gravedad de los síntomas.
B) CONFIRMACIÓN DIAGNÓSTICA
Cuando
el médico sospecha la existencia de asma, pide la realización de una
ESPIROMETRIA
FORZADA CON PRUEBA BRONCODILATADORA (P.B.D.).
La
espirometría forzada mide el volumen de aire de una espiración forzada, en
función del tiempo, a partir de una inspiración máxima. Es imprescindible
que utilicemos un espirómetro homologado y calibrado periódicamente, y que
el personal de enfermería esté formado específicamente en esta técnica.
Las
variables más importantes a considerar en una espirometría son:
-
FEV1 o VEMS - Volumen espiratorio máximo en el primer segundo.
-
FVC - Capacidad vital forzada.
-
Relación FEV1/FVC
La
prueba broncodilatadora consiste en repetir la espirometría forzada a los 15
minutos de haber administrado SALBUTAMOL oTERBUTALINA inhalados.
Se
considera positiva (reversibilidad significativa) si el FEV1 aumenta más de
un 9% de su valor de referencia o un mínimo de 200 ml en valor absoluto.
Si
se comprueba un patrón obstructivo, es decir, descenso de la relación FEV1/FVC
y además la PBD es significativa, se confirma el diagnóstico.
Otra
prueba diagnóstica importante es la VARIABILIDAD DEL FLUJO ESPIRATORIO MÁXIMO
(F.E.M.) y consiste en determinar la variación de la función pulmonar,
objetivada mediante la medición diaria de F.E.M., por el propio paciente en
su domicilio. Se considera positiva una variación superior al
Debe
examinarse la existencia de la posible sensibilización a los neumoalérgenos
más prevalentes mediante pruebas cutáneas (técnica de Prick)
Se
cuenta además con la prueba de broncoprovocación o broncoconstricción
mediante METACOLINA inhalada que debe realizarse en un laboratorio de función
pulmonar.
Otra
medida diagnóstica es la carrera libre.
Es
conveniente además contar con un hemograma, bioquímica y radiografía de tórax
(P.A.) que será normal pero sirve al facultativo para hacer un diagnóstico
diferencial y para descartar complicaciones.
IV.- CLASIFICACIÓN
V.-
TRATAMIENTO
Los
objetivos del tratamiento van dirigidos a mejorar la función pulmonar del
enfermo, mantenerlo sin o con la mínima sintomatología, mejorar o mantener
al máximo su calidad de vida y mínimos efectos adversos de los fármacos.
La
vía inhalatoria es la elegida en la mayoría de los fármacos, por conseguir
con mucha menos dosis igual eficacia, más rapidez (en β2
adrenérgicos) y menos efectos secundarios que si se administra por vía oral.
Esta
vía requiere un adiestramiento por parte del paciente para conseguir que los
fármacos actúen correctamente. Es función de Enfermería enseñar al
paciente el funcionamiento correcto del sistema de inhalación indicado.
En
general los fármacos son:
A.
BRONCODILATADORES
-
β2 adrenérgicos de vida media larga
-β2adrenérgicos
de vida media corta
-Anticolinérgicos
-Metilxantinas
B.
ANTIINFLAMATORIOS
-Corticoides
-Cromoglicato
y Nedocromil Sódico
C.
OTROS
B)
CRISIS ASMÁTICAS. AGUDIZACIÓN GRAVE DEL ASMA.
1.-
CONCEPTO
Las
crisis asmáticas son episodios agudos o subagudos de aparición o
empeoramiento de los síntomas del asma que se acompañan de una disminución
del flujo espiratorio máximo.
Su
gravedad es muy variable: desde agudizaciones muy leves que interfieren poco
en la actividad cotidiana hasta crisis que ponen en peligro la vida del
paciente, de desarrollo súbito.
Las
exacerbaciones suelen instaurarse en horas o días, pero ocasionalmente pueden
desarrollarse con gran rapidez. Un cambio en el patrón de los síntomas suele
ser un indicador muy sensible de inicio de una exacerbación.
El
diagnóstico precoz por parte de los profesionales y una correcta educación
del paciente asmático y de su familia, que permita reconocer el inicio de una
agudización y adoptar las primeras medidas terapéuticas, es la mejor
estrategia para la prevención y el tratamiento de las crisis ya que
constituyen una de las causas más frecuentes de urgencias respiratorias tanto
en el ámbito hospitalario como en Atención Primaria.
Los
objetivos de una actuación precoz ante una crisis asmática grave, son:
1.
Evitar la muerte del paciente
2.
Recuperar la función respiratoria y hacer desaparecer los síntomas
asmáticos de la forma más rápida posible.
3.
Evitar la aparición de insuficiencia respiratoria
4.
Disminuir al máximo los efectos secundarios de los fármacos.
5.
Mantener la función respiratoria estable impidiendo nuevas recaídas.
II.- DIAGNÓSTICO Y CLÍNICA
El
facultativo realiza el diagnóstico médico ayudándose de la exploración física,
con una historia clínica donde se ven los síntomas y prestando atención a
los siguientes aspectos:
1.
Epoca, frecuencia e intensidad de los ataques
2.
Identificación de los factores de riesgo que hacen pensar en una
evolución desfavorable de la crisis. Estos son:
a)
Problemas psicosociales e incumplimiento del tratamiento.
b)
Antecedentes de agudizaciones graves previas.
c)
Alta hospitalaria reciente o ingreso en UCI a causa del asma.
d)
Deterioro lento y gradual del paciente
e)
Variaciones amplias diurnas de F.E.M.
f)
Comienzo de las crisis en horas de la tarde o de la noche.
g)
Mala respuesta a los β2 agonistas.
3.
Posibles causas desencadenantes:
a)
Infección respiratoria, sobre todo virica.
b)
Supresión brusca de corticoides.
c)
Ingesta de AASo AINE.
d)
Administración de extracto hiposensibilizante.
e)
Alérgenos.
f)
Ejercicio.
g)
Factores laborales: determinados sustancias como sales metálicas,
polvo de madera y vegetales, productos industriales, etc.
h)
Tensión emocional extrema.
Existen
distintas pruebas diagnósticas, como ya hemos mencionado F.E.M. y gasometría
arterial, que está indicada cuando el F.E.M. sea inferior al 50% del valor teórico
o existan síntomas y signos de riesgo vital inminente, como son:
-
Alteración del nivel de conciencia.
-
Dificultad para hablar.
-
Sudoración (Diaforesis).
-
Cianosis.
-
Hipotensión.
-
Fr. Respiratoria> 30 r.p.m.
-
Alteración de la fr. Cardíaca, ya sea taquicardia o bradicardia.
-
Presencia de pulso paradójico.
-
Utilización de la musculatura accesoria espiratoria
-
Intensidad de las sibilancias (en crisis graves pueden estar ausentes)
A
veces el paciente no llega a un servicio de urgencias tan grave como para que
peligre su vida y presenta también una exacerbación asmática. Los síntomas
son los siguientes:
-
Tos. A veces es el único síntoma y suele ser no productiva y
“retumbona” que le impide al paciente descansar durante la noche. Suele
cursar con flujos espiratorios normales.
-
Disnea.
-
Sibilancias. Guardan una buena relación con el grado de
obstrucción si están durante toda la fase espiratoria.
-
Opresión torácica. Es la sensación de sentirse incapaz de
realizar una espiración completa. Se asocia con flujos normales.
Las
pruebas funcionales, cuando la situación lo permite, son decisivas para
confirmar el diagnóstico, valorar el grado de severidad de la exacerbación y
predecir la respuesta al tratamiento.
La
medición del flujo espiratorio máximo utilizando los dispositivos portátiles
(peak — flow-meters) tiene un papel primordial en la valoración de la
exacerbación asmática, tanto por la sencillez de la realización como por su
bajo coste económico. Básicamente miden el índice más alto al cual se
mueve el aire a través de las vías respiratorias, en una espiración
forzada.
La
precisión de la medida del F.E.M. depende del esfuerzo del paciente y de una
técnica correcta. Cuando no se disponga de este dispositivo y si de una espirómetro,
los niveles de gravedad se establecen en función del F.E.V1, expresado como
porcentaje del teórico.
Cuando
no se puede contar con la colaboración del paciente para obtener estos
valores, sólo contaremos con la clínica y la historia.
Ni
que decir tiene, que cuando el paciente presenta signos de riesgo vital, todos
estos pasos se saltan pasando directamente al tratamiento y recuperación de
las funciones vitales.
Exploraciones
complementarias:
-
Rx de tórax: se realiza cuando se sospecha de enfermedad añadida.
-
Hemograma: debe realizarse en caso de fiebre o sospecha de infección
pulmonar añadida. En general va a delatar un mayor número de eosinófilos.
-
Bioquímica: es recomendable una determinación de potasio (k) cuando
hay que administrar dosis altas de 132- adrenérgicos o de corticoides sistémicos.
III.-CLASIFICACIÓN
De
acuerdo con la medición del F.E.M, la gravedad de la crisis se clasifica en:
Leve:
cuando el F.E.M es mayor del 70% del teórico o >300 1/mm.
Moderada:
F.E.M entre 50-70% o entre 150-300 1/mm.
Grave:
F.E.M <50% o <150 1/mm.
IV.- TRATAMIENTO
Una
vez evaluada la gravedad de la exacerbación se comienza con el tratamiento.
El
tratamiento de la crisis no grave podría iniciarse en el domicilio del
enfermo siempre que se haya realizado una correcta educación sanitaria y
sepamos que el paciente responde.
Las
crisis leves y moderadas pueden tratarse, en principio, en los centros de
Atención Primaria (si se posee experiencia y formación).
La
crisis grave y la de mala evolución deben remitirse a un hospital, si es
posible, tras haber iniciado el tratamiento.
Los
criterios de derivación urgente al hospital son:
-
Crisis grave.
-
Inicio o deterioro rápidos.
-
Empeoramiento clínico o del F.E.M. a pesar del tratamiento.
-
Sospecha de complicaciones (neumotórax)
-
Antecedentes de crisis de asma de riesgo vital.
En
Atención Primaria se siguen unas pautas de tratamiento según los síntomas y
la lectura del F.E.M. (Explicado en el gráfico adjunto). Tto en Atención
Primaria.
La
eficacia de los esteroides inhalados en el tratamiento del asma, está hoy
fuera de dudas. Cuando es necesario, pueden tomarse por vía oral y se dispone
también de la vía parenteral.
En
las exacerbaciones moderadas, si se instaura el tratamiento pueden evitar la
progresión de la crisis y reducen la necesidad de trasladarse a Urgencias,
previenen también la recidiva temprana y disminuye la morbilidad de la
enfermedad. Actúan reduciendo el edema y las secreciones y potencian la acción
de los 132 — adrenérgicos.
Éstos
últimos por vía inhalada (en cámara o nebulizados) son los fármacos de
elección por su eficacia y rapidez broncodilatadora.
La
aminofilina no tiene ninguna ventaja sobre los 132 -adrenérgicos, pero si
mayores efectos secundarios.
La
1ª medida terapéutica en pacientes con F.E.M.< 70% del valor
teórico o menor de 300 1/mm. Es la administración de Oxígeno, si es
posible, con mascarilla facial tipo VENTURI, a concentraciones superiores al
35%. Si se dispone de pulsioxímetro en el lugar de la valoración de la
crisis, se recomienda la administración de oxígeno siempre que la saturación
sea menor al 92%.
Cuando
la exacerbación asmática es grave, además de administrar oxigeno, es
necesario realizar gasometría arterial. El tratamiento farmacológico se
inicia inmediatamente (s.p.f.) con TERBUTALINAo SALBUTAMOL, ya sean
nebulizados con flujos altos de oxígeno o bien mediante cartuchos
presurizados unidos a una cámara de inhalación. Seguiremos en todo momento
las indicaciones del facultativo con respecto a los fármacos y otros
tratamientos.
Los
corticoides sistémicos que se suelen administrar son: Metilprednisona o
Hidrocortisona (ambas por vía i.v.)
A
veces también se indican los anticolinérgicos inhalados, (Bromuro de
Ipratropio).
Ver
esquema de tratamiento a nivel hospitalario (gráfico)
DE
ASMA. EDUCACIÓN SANITARIA
PLAN ASISTENCIAL EN UNA PLANTA DE HOSPITALIZACIÓN
DEL SERVICIO DE NEUMOLOGÍA:
I.
Valoración
II.
Diagnóstico de Enfermería
III.
Planificación
IV.
Ejecución
V.
Evaluación
VI.
Documentación
VII.
Medidas de educación sanitaria
1.-VALORACIÓN
Durante
la crisis asmática aguda el personal de Enfermería controla la ventilación
y el esfuerzo requerido para respirar mediante la evaluación de los patrones
respiratorios.
Observaremos
directamente la frecuencia y la profundidad de las respiraciones y uso de músculos
accesorios. Auscultaremos los sonidos respiratorios y mediremos la frecuencia
del pulso.
Los
patrones de respiración serán ineficaces y el trabajo de la respiración
alto.
Controlaremos
estrechamente el intercambio gaseoso, mediante gasometría y pulsioximetría.
Si
la crisis es grave, se puede prever la necesidad de medir con frecuencia los
gases sanguíneos e insertar un catéter arterial permanente para evitar las
punciones repetidas.
Evaluaremos
la intensidad de la disnea y el esfuerzo necesario para respirar.
Controlaremos
también el equilibrio de líquidos durante una crisis prolongada, ya que
estos pacientes suelen experimentar excesiva disnea para poder ingerir líquidos,
que pierden en exceso a causa de la elevada ventilación por minuto.
Una
vez estabilizado el paciente, el personal de Enfermería intentará
identificar la causa de la crisis, ya que esta información es necesaria para
ayudar a controlar sus crisis.
Durante
el cuidado de los pacientes en el contexto comunitario, la valoración de
Enfermería se centra en los patrones de síntomas, los métodos utilizados
II.- DIAGNÓSTICO DE ENFERMERÍA
Entre
los diagnósticos de Enfermería asociados con una crisis de asma se incluyen:
2.1.-
Patrón de respiración ineficaz, relacionado con aumento de resistencia de la
vía aérea.
2.2.-
Trastorno de intercambio gaseoso, relacionado con desequilibrio ventilación-perfusión
y alteración de la difusión.
2.3.-
Ansiedad y miedo relacionado con la sensación de muerte inminente.
2.4.-
Fatiga y pérdida de energía relacionada con el aumento del esfuerzo
necesario para respirar.
2.5.-
Déficit del volumen de líquidos relacionado con disminución de la ingesta y
aumento de la pérdida insensible.
III.- PLANIFICACIÓN
Los
criterios de evolución son los siguientes:
-
El paciente recupera un patrón de respiración normal, incluyendo
frecuencia y profundidad de las
-
El paciente mantiene una Pa Co2 en la línea basal normal (alrededor de
40 mm Hg)
-
Sonidos respiratorios claros en la auscultación, con evidencia escasa
o nula de sibilancias
-
El paciente mantiene una Pa 02 alrededor de 100 mm Hg.
-
El paciente comunica ausencia de disnea en reposo.
IV.- EJECUCIÓN
Para
establecer una ventilación y un intercambio gaseoso adecuados,
administraremos broncodilatadores, corticoides y 02 prescritos por el
facultativo.
El
síntoma principal del asma suele ser la disnea, por lo que nuestras
intervenciones irán encaminadas a reducir su intensidad. Además de la
medicación prescrita una buena medida es colocar al paciente en semi-fowler
(cabecero de la cama elevado).
Mantendremos
un balance de líquidos, sin sobrecargar al paciente. Si no es posible la vía
oral, se administrará por vía intravenosa; las cantidades no serán
excesivas ya que ello puede aumentar el agua extravascular pulmonar y agravar
el desequilibrio entre ventilación y perfusión.
Facilitaremos
el entorno físico siempre que se pueda para conservar la energía de estos
pacientes y evitar la excesiva fatiga. Por ejemplo, el cuidado matinal irá
seguido de un periodo de reposo antes de cualquier otra actividad.
Realizaremos
las gasometrías pertinentes y resto de analítica necesaria.
Favoreceremos
la expulsión de secreciones y si no es posible de una forma espontánea,
aspiraremos secreciones cada vez que sea necesario para evitar tapones
mucosos, e infección concomitante.
Aplicaremos
fisioterapia respiratoria cuando esté indicada, que no suele ser
precisamente en plena crisis.
Si
el paciente está ingresado en UCI, nuestra vigilancia será más estrecha,
sobre todo si está conectado a ventilación mecánica.
En
este caso, Enfermería controlará las constantes vitales cada hora, vigilará
valores de pulsioximetría y realizará todas las actividades propias de esta
unidad.
La
administración de medicamentos prescritos, tiene distintas vías, la más
frecuente en el medio hospitalario es la intravenosa pero no debemos olvidar
la importancia en esta patología de la vía inhalatoria en la cual Enfermería
tiene un papel importante tanto en la ejecución como en la educación
sanitaria.
También
a veces se administran medicamentos mediante nebulización, sobre todo
broncodilatadores.
Controlaremos
también la posible aparición de efectos secundarios de algunos fármacos.
Estos
pacientes suelen mostrarse tensos y ansiosos durante las crisis.
Tranquilizaremos al paciente con una información adecuada en cada caso y no
perderemos la calma en nuestras intervenciones, mostrando siempre control
sobre la situación.
Reduciremos
también la ansiedad, aconsejando también una respiración lenta y profunda,
siempre que las circunstancias lo permitan (en estado grave, no será
posible).
V.- EVALUACIÓN
La
ventilación adecuada se muéstra por una PC 02 arterial de 4Omm Hg o inferior
y el intercambio gaseoso adecuado se confirma por una saturación de
oxihemoglobina arterial superior al 85%, una P02 arterial mayor de 60 mm Hg.
Además, la mejora del FEV1 y el flujo máximo evidencian que el paciente
responde adecuadamente al tratamiento.
Otros
datos que nos indican mejora de la ventilación y la oxigenación son
normalidad en la frecuencia respiratoria y del volumen circulante, sonidos
respiratorios claros y respiración tranquila sin usar los músculos
accesorios. Una vez que los síntomas mejoran, el paciente comunicará
disminución de la disnea y del esfuerzo necesario para respirar y se mostrará
alerta, relajado y menos ansioso.
Además
objetivaremos ausencia de cianosis y mejor coloración de la piel.
VI.- DOCUMENTACIÓN
Registraremos
todo el plan de cuidados incluidos los procedimientos, el aspecto del
paciente, así como datos subjetivos que describan la intensidad de la disnea.
Documentaremos
también la enseñanza al paciente, incluyendo conocimiento de la medicación
esencial, uso de inhaladores y evitación de factores desencadenantes.
VII.- MEDIDAS DE EDUCACIÓN SANITARIA
Antes
de ser dado de alta un paciente que ha sufrido crisis asmática debemos
asegurarnos de que conoce y domina las técnicas de inhalación y empleo del
medidor del F.E.M. También averiguaremos si conoce las señales de
empeoramiento del asma y los factores que desencadenan estas crisis y le
daremos unos consejos:
-
Medidas de control ambiental, evitando la exposición a alérgenos en
pacientes sensibilizados.
-
Insistir, si el paciente es fumador, en el consejo antitabaco y también
evitar la exposición al humo.
-
Evitar fármacos desencadenantes de las crisis.
-
Explicar que el ejercicio físico no hay que evitarlo, en todo caso,
tomar un inhalador 132 — adrenérgico antes de realizarlo.
Con
respecto al tratamiento farmacológico, que sepa que hay fármacos
“aliviadores” de los síntomas (broncodilatadores) y los que “disminuyen
la inflamación” y los posibles efectos secundarios y adversos además de cómo
evitarlos en caso de que sea posible.
Debemos
explicarles la importancia del cumplimiento del tratamiento ya que se trata de
una enfermedad crónica que bien tratada puede proporcionar una buena calidad
de vida a la mayor parte de los pacientes que la padecen.
Revisaremos
también si tiene algún plan de automanejo en su domicilio.
Nos
aseguraremos de que lleva el tratamiento por escrito y de que lo entiende.
La
norma cuando se da de alta al paciente es remitirle al médico de Atención
Primaria y/o neumólogo para su seguimiento en las próximas
24 horas, ya que la atención del paciente asmático es responsabilidad
compartida de los profesionales (médicos y enfermería) de Atención Primaria
y Neumología (consultas externas y hospitalización).
BIBLIOGRAFÍA
- Brunner - Suddarth «Manual
de Enfermería Médico-Quirúrgica». Interamericana. México. 1992.
- Harrison. «Principios de
Medicina Interna». Interamericana. Mc Graw Hill. Madrid. 1991.
- López Corral. «Tratado
de Enfermería MédicoQuirúrgica». Luzán 5. 1992.
- Long-Phipps-Cassmeyer «Enfermería
MédicoQuirúrgica». Hazcourt Brace. 2000.
- Nursing.
Edición
Española. Marzo 1998.
- Recomendaciones
Separ. 1998 Barcelona.
- Archivos de
Bronconeumología. Enero 1998.
- Archivos
de Bronconeumología. 2000; 36.
- Revista Rol Enfermería nº
224. Abril 1997.
- Martín Zurro-Cano Pérez.
«Atención Primaria. Conceptos, organización y práctica clínica» Harcourt
Brace. Barcelona. 1999.
- Nursing.
Edición Española. Mayo 1998.