
C. Antonio Lobo Barrero
Centro de Prevención y Control de la Tuberculosis. Jerez de la Frontera
IMPORTANTE:
Este texto pertenece a su autor o autores y ha sido presentado en el XIII Congreso Neumosur Enfermería en marzo 2.001 en Cádiz.
Cualquier utilización por terceros, será exclusivamente con carácter divulgativo, educativo o docente y se debe citar la fuente y autor o autores del mismo.
INTRODUCCIÓN.
RECUERDO HISTÓRICO
DE LA TUBERCULOSIS
La
tuberculosis es una enfermedad cuya presencia ha sido constante en la historia
de la humanidad. Se han encontrado sus huellas en restos humanos procedentes del
Neolítico, Paul Bartels en un ya clásico articulo en 1907, describió
el primer caso de TB a partir de varias vértebras dorsales encontradas
en un cementerio de Herdelherg y perteneciente a un adulto joven que vivió
aproximadamente en el año 5000 a. de C. Es posible
seguir el rastro de la TB en
momias egipcias, en los textos de las medicinas clásicas y en los testimonios
históricos a través de las curas las curas por el “toque real”.
La
enfermedad ya es considerada en el siglo XVII como un importante problema de
salud pública en todos los países occidentales, alcanza su máxima incidencia
entre los años 1780-1880, relacionándose
este incremento con el desplazamiento masivo de campesinos a las ciudades en
busca del trabajo en sus fabricas. En España las estadísticas oficiales daban
a comienzos de siglo 30.000 fallecidos anuales de TB, aunque diversos autores
reconociendo los errores de registro la elevan a 50 000 o incluso 75 000. La
incidencia de casos de TB en 1908 era de 185 casos por 100.000 habitantes, cifra
inferior a las de Francia y Noruega con cifras de 210 o Austria que tenia la
mayor incidencia con 304/100 000 habitantes. Alemania e Inglaterra tenían una
incidencia algo menor que España con cifras de 170 casos por 100 000.
Desde los comienzos del siglo XX con la lenta
mejora de las condiciones de vida de la población, a pesar de no contar
con fármacos eficaces, la TB inicia una tendencia descendente, pero a pesar de
ello continua siendo la principal causa especifica de mortalidad en todos los países
industrializados.
El germen causante de la TB no es descubierto hasta 1882
por Koch que ocho años. Terapéuticas efectivas con medicamentos se empiezan a lograr en la década de los 50.
LA TB ENFERMEDAD SOCIAL MODELICA
Etiología
social: Factores imputables a sus condiciones de vida y Factores relacionados
con sus hábitos populares Principales estudios sobre la etiología social de la
TB y sus características principales
Uno
de los grandes defensores de la política social de la TB es Fco Moliner que en el año 1900 en el Ateneo Valenciano describe a
la TB como la verdadera enfermedad social, por su extensión, su naturaleza, las
condiciones biológicas del germen, su modo de propagación, su distribución
geográfica y social, los problemas
que provoca, la terapéutica que reclama, y la Quimioprofilaxis individual y
generalizada que precisa. Para él, la TB más que una enfermedad es una cuestión
social que tiene por clave la miseria que resume en la ecuación o formula B+P=TB;
La B de bacilo esta en la aglomeración, hacinamiento, suciedad, falta de
higiene y falta de luz y sol que son los enemigos del bacilo; la P de
predisposición dice es todo lo que desgasta, debilita y arruina: hambre,
trabajo, excesos, alcoholismo, aire viciado de la vivienda estrecha y del
taller, insuficiencia nutritiva y miseria orgánica, ya que la miseria
sintetiza amarga y tristemente la formula científica de la TB, los números,
dice, confirman esta verdad, ya que en España, dice, que los ricos enferman de
TB el 20 % mientras los pobres lo hacen el 80 % y en lo referente a mortalidad
es de 63/1000 entre los ricos y asciende a 232/1000 entre los pobres. En París
en esa época según Barchillón,
en el distrito donde vive la gente acaudalada el coeficiente
de mortalidad por TB es de 178/1000, mientras en el distrito 13, el más
pobre y mísero es de > 818/1000. En Jerez
en el año 1907 el Dr del Junco no
nos dice la clase social de los 202 fallecidos de TB ese año, pero si es
demostrativo que solamente 55 fueran enterrados en sepultura de pudientes y 147
lo hicieran en sepulturas de menesterosos.
En
Jerez el Ayuntamiento no era muy
generoso en presupuestos sanitarios, al analizar la mortalidad del año 1907
dice Del Junco “que de todas las cantidades asignadas
para aparatos y servicios sanitarios termina el año y nada de nada; ni
un miserable pulverizador para desinfectar habitaciones. ¿Cuándo el
Ayuntamiento y otras corporaciones saldrán de la inacción
y se convencerán de que la mayor riqueza para Jerez seria que se acreditara
como la población más sana de España?” Refiriéndose a enfermedades
importantes en Jerez en esa época resalta la importancia de la fiebre tifoidea,
la gripe, la difteria, el sarampión y la TUBERCULOSIS
que escribe con mayúscula y dice que es la responsable de la Octava parte de
los que mueren, para él esas enfermedades son evitables si hubiera voluntad
corporativa de una sociedad más culta y termina diciendo “Vox clamantis in deserto”.
Fco Moliner
en su Discurso en el Ateneo al referirse a la Tisis en el trabajador dice “que la
enfermedad merma sus fuerzas y cuando ya no puede trabajar, sin jornal y a veces
sin comida, sus últimos días en el hospital, si llega a ingresar, no tienen
nada que ver con la tisis en las
clases acomodadas, llevada al lienzo o al teatro o la literatura romántica
y desarrollada entre alfombras y damascos”. El costo de la TB para
el trabajador lo estima en 500 pts mes que debe substraer de su mermado jornal,
posteriormente al dejar de trabajar pasa a vivir del préstamo y de la
beneficencia Pública y el costo de su TB dice será de unas 10.000 pts hasta
que muera. Es decir se gastan 1500 pts mes sin ningún resultado beneficioso
para la salud del tísico. Con ese dinero dice se puede con arreglo a los nuevos
principios de la ciencia curar su enfermedad en muchos casos e impedir la
diseminación en las ciudades, talleres o ejércitos. Su obsesión era tener un
Sanatorio nacional para tísicos pobres.
Otro
médico que a principios de siglo destaca la importancia de la etiología social
de la TB es el madrileño Dr Vicente Guerra Cortés, del cuerpo médico de la Beneficencia
su ponencia “La tuberculosis del proletariado de Madrid” presentada
en el XIV Congreso Internacional de Medicina celebrado en Madrid, nos describe
como viven en esta ciudad los proletarios, a los que inculpa su propia
tuberculinización, por la miseria, incultura e inmoralidad en la que viven Las
condiciones en que viven y trabajan dice “son
el campo atrincherado donde vive la TB que se nutre con los jugos de la miseria
aniquilando a los seres humanos, es el campo de cultivo del germen donde bastará
un esputo con un bacilo para el desarrollo de la infección”. Insta al
Ayuntamiento de Madrid para que tome las riendas de la Lucha en su ciudad
con vigilancia de la enseñanza obligatoria y la higiene y ventilación
de los centros docentes, mejora de la alimentación, cierre de las casas
inhabitables, lavado y desinfección especial de las ropas de los enfermos de TB,
cumplimiento de la declaración obligatoria de la enfermedad, construcción
urgente de un sanatorio para incurables y dos para curables.
El
Dr Espina y Capó médico fundador de
la A.A.E es otro de los grandes preocupados de los aspecto sociales y expone en
el Parlamento la relativa escasa importancia del germen comparada con el aspecto
social, estudia a fondo las exiguas dietas alimenticias del trabajador comparándolas
con las mejores y más equilibradas de las clases acomodadas a pesar de su menor
gasto de energía, valora las dificultades que tiene el pobre para comprar al
fiado, como le roban en el peso y en la calidad. La carne el azúcar y otros
productos indispensables no son asequibles al trabajador pobre. Aboga también
por la mejora de la vivienda con casas bajas y soleadas calles más anchas con
cuartos de vivir y dormir ventilados y suprimir los impuestos sobre los
alimentos y las casas.
Otro
médico madrileño preocupado por los aspectos sociales de la TB es Vicente Alvarez Rguez-Villamil que presenta en el III Congreso español
de la TB en San Sebastián, una
exhaustiva memoria que constituye uno de los estudios higiénico-sociales
más completos y documentados sobre la TB en Madrid de la 1ª década del
siglo, analiza su mortalidad y la compara con casi todas las provincias españolas
en la que vemos que Cádiz presenta la mayor mortalidad de España. En Madrid la
distribución de los casos de enfermedad y muerte es muy desigual, los distritos
de La Inclusa y Hospital son los más castigados por la TB, seguidos por La
Latina, Chamberí y Universidad, son los de
mayor densidad de habitantes, peores viviendas, algunas de ellas casas de
vecindad dispersas por los cinco Distritos de la Muerte, que son verdaderos
antros de pauperismo, faltas de lo más indispensable para la vida que es luz,
aire y agua, con vistas a patios lóbregos fríos y húmedos, saturados de malos
olores, exhalados de sumideros y letrinas.
En
Jerez en 1907 el Dr Juan José del Junco,
ve claramente esta desigual distribución de la TB por Distritos, San
Telmo con 41 casos y El Salvador 37
presentan mayor mortalidad que los otros 6 Distritos jerezanos (S. Juan,
Capuchinos, Santiago, San Miguel, Santísima Trinidad y San Pedro) y sobre todo
que la zona clasificada de extrarradio y zonas rurales donde ese año solo se
dieron 14 casos de TB
Rodriguez Villamil
también valora la importancia del factor profesional y su relación con la TB
dentro de una larga lista de profesiones las 12 profesiones mas afectadas por
encima de la media son curtidores, la más elevada con 18,37/1000
habitantes, hasta los zapateros en los que la incidencia es de3,76/1000. La
media de la población era de 3,07/1000.
En
Jerez no he podido localizar una larga lista como la de Madrid pero estimo si es
demostrativo la de del Junco que refiere que de las 202 defunciones 108 eran
varones y 94 hembras la profesión solo consta en 76 fallecidos, 38 obreros de
Artes y oficios, 23 obreros del campo, científicos literatos y artistas 5, sin
ocupación 2, propietarios, rentistas y comerciantes 1,otras profesiones 7.
En
la Memoria de Alvarez Rguez-Villamil
también destaca la importancia del tema del alcoholismo, la carestía de los
alimentos, y la escasez del jornal, dice que los Dispensarios y Sanatorios son
eficaces pero que es más importante solucionar la problemática social en que
están inmersos muchos de los enfermos y sus familias.
Incluido
entre los trabajos sociológicos de la TB de la España de la Restauración
figura el catedrático sevillano José
Moreno Fdez en su libro de Conferencias Científicas de la Escuela de
Medicina de Sevilla, insiste más que en aspectos puramente sociales en la
importancia y frecuencia de la TB por excesos sexuales, la gran importancia de
haber sido engendrado por padres después de una perfecta digestión durante el
sueño; es decir por el matrimonio que no ha pensado en la realización del acto
y sin faltas que le priven de su valor legitimo. Defiende esta tesis con unas
largas y complicadas explicaciones de base fisiológica que apoya con un ejemplo
en el que dice que “visito a un
caballero de fuerte complexión, casado, tras una vida tranquila y moderada, a
los 40 años con una mujer hermosa a la que amaba vivamente, a los 7 meses del
matrimonio me llamó para consultarme sobre una gran angustia que sentía en la
respiración; y con noble y sencilla franqueza, haciéndome historia de sus
antecedentes, me dijo: ”en el tiempo que llevo de casado debo confesar que el
día que menos, he tenido con mi mujer seis actos de copula”. La causa de su
TB estaba bien clara. También este sevillano relaciona la TB extrapulmonar
en sus formas genitourinarias y intestinales y mesentéricas con la masturbación
en este caso lo ilustra con un ejemplo de “
un, joven oficial del ejercito, robustísimo antes, al que ha visto sucumbir de
TB, el cual en la última etapa de nuestra guerra civil, se entretenía, las
noches que le tocaba de escucha, en masturbarse en medio del campo y de las
balas”. También refiriéndose a la relación de la Tb y la masturbación refiere una consulta médica “con
profesores médicos de Sevilla, que dice aun viven, para ver a un joven seminarista afecto de una gran hemorragia
pulmonar. Antes de empezar la comunicación de nuestras impresiones, pedí
permiso para interrogar al enfermo, solo con nosotros sin presencia de la
familia, y le dije: “si VD contesta la verdad a una pregunta que voy a hacerle
se pondrá bueno si lo oculta se muere” Habiendo prometido decirla le pregunte
de improviso “cuantas veces al día se masturba Vd” y me contestó:
“cinco”. “Pues vaya Vd con Dios “ le dije, obtenida la seguridad de cual
era la causa de la enfermedad y de la posibilidad de llegar a la curación”. De
igual manera se expresa respecto al onanismo femenino y la TB.
PROFILAXIS SOCIAL DE LA TB.
La
profilaxis de la TB al no contar hasta los años 50, con fármacos útiles para
la quimioprofilaxis, tiene que apoyarse necesariamente en la mejora de la
higiene pública, para ello se
dictan medidas de Higiene publica rigurosas y estrictas que en realidad ya
estaban promulgadas en España por edictos reales o municipales de siglos XVII y
XVIII, todos concordantes en la obligatoriedad de declaración de la enfermedad
y en la quema o desinfección de ropas y alhajas de los fallecidos por tisis,
pero que los profesionales no siempre cumplen, quizás motivado por la antigua
creencia de que la TB es de origen hereditario a pesar de que
ya estaba plenamente admitida la etiología infecciosa y el germen
responsable. Así la Gaceta Médica Catalana
en el año 1897 todavía elogiaba el valor
del Dr Moliner por no tener reparo alguno en afirmar y en publicar a
todos los vientos que la TB es
contagiosa.
Luis Colenge y Ferrer
médicos del Cuerpo Médico
Municipal y del Servicio de desinfecciones Municipales de Barcelona
a comienzos del siglo defendían la necesidad de conocer todos los casos
de enfermedad y óbito y proceder a la obligatoria desinfección de enseres y
viviendas, también insisten en medidas como “ la prohibición
a los tuberculosos de asistir a las escuelas, talleres, fabricas, etc. y de la venta de ropas de los tísicos “ Estas medidas dice
Calenge fueron mal admitidas por el Ayuntamiento de Barcelona que faltó poco para que no nos excomulgase; se
hablo de tiranía de la higiene y que no era factible la realización de esas
medidas, cuando todo ello se practicó ya en siglos anteriores.”, al final el
Ayuntamiento asumió la obligatoriedad de estas medidas. En Jerez las practicas de desinfección municipal son habituales
incluso antes de contar con el Dispensario Antituberculoso se realizan del orden
de 200 desinfecciones de pisos de enfermos tuberculosos, y más de 100 en casos
de bronconeumonía y bronquitis que en realidad casi siempre son TB, ya que el médico
era poco amigo de declarar los casos de TB y certificar defunciones de TB sobre
todo en familia pudiente, parece que pocos médicos se atrevían, al menos eso
se deduce de la llamada al cumplimiento de la obligación de declarar la TB que
enérgicamente y con amenaza de sanciones, les recuerda la Junta Local de
Sanidad, que se puede leer en el Jerez Médico de Junio de 1925.
Las
medidas de profilaxis de Alzaga a
comienzos del siglo pueden resumirse en esta frase sacada de uno de sus
trabajos: ”procúrense
buena alimentación,
habitaciones sanas, trabajo moderado para la clase obrera, mejoría de la
salubridad de las poblaciones e inspecciónense los colegios para evitar el
vicio del onanismo.
Más
exhaustivo y amplio es el trabajo de profilaxis
social ambientalista de Federico Gutiérrez Jiménez en los años 10. Con
cinco medidas: Para el la 1ª medida
es la gran importancia de respirar aire puro. “El
aire viciado es la causa de gran nº de tísicos”. “El aire puro y
constantemente renovado es el mejor preservativo de la tisis pulmonar”. “El
aliento del hombre es mortal para el hombre”. Sugiere medidas como: como
proporcionar aire puro para todos, reglamentando
las condiciones de trabajo del obrero y más aún las del niño, control
de los talleres de tejedores, carboneros y pedreros, recomendando el uso de la
mascarilla en los talleres. También propone como medida profiláctica de TB
vulgarizar por cuantos medios estén
a su alcance, los conocimientos de la higiene
que debe descansar en los municipios, que procuren que su ciudad tenga un
aire limpio, establecer baños públicos, abrir jardines y paseos y procurar
instalar gimnasios públicos.
La 2ª medida
es de profilaxis sexual evitando la reunión de los dos sexos en las mismas
salas de los talleres. Otra medida a tomar seria perseguir la prostitución
destruyendo sus causas; se basa en el lema “Venus rara juvat, frequens debilitat” o los consejos de
Aristóteles “¿Cuando debe el hombre acercarse a la mujer? Cuando se canse de
estar fuerte y robusto. O de Roux que
dice que “la delectación en la erección
más o menos prolongada debilita y abate, lo mismo si hay eyaculación
consecutiva o no la hay”. Sus consejos en este punto son “educar a la
juventud en los sanos principios de la higiene
y de la moral vigilada en la escuela y los talleres; “inspírense
amor al trabajo, difúndase la ilustración
y el bienestar en todas las clases, ampárese a las jóvenes que no saben
o no pueden trabajar, prémiese la virtud y la gangrena social de la prostitución
quedará sumamente debilitada y reducida”. Si el Gobierno combate
la prostitución sepa que arranca a la TB un buen contingente de sus víctimas.
La tercera medida incide en
proporcionar buenos y baratos alimentos, condimentos y bebidas evitando
falsificaciones en los artículos de comer
y beber, “Dime lo que comes y te
diré la sangre que tienes. La cuarta
se centra en mejorar la instrucción publica, higienizar los
establecimientos de enseñanza; “atiéndase al mismo tiempo el desarrollo corporal que el cultivo de
la inteligencia”. La quinta medida
profiláctica es matrimonial aconsejando: “evitar poniendo obstáculos
los matrimonios entre
tuberculosos y parientes, salubrificar las casas cuna
y estudiar la manera de disminuir el
nº de expósitos”. “El
matrimonio entre tísicos perpetua
los vicios de la constitución del hombre, las enfermedades de la familia y una
prole raquítica y escrupulosa es
el fruto de tales enlaces”.
Malo de Poveda
en el año 1912 en el I Congreso Nacional contra la
tuberculosis en Zaragoza, reclama enérgicamente medidas preventivas para luchar contra la TB y preservar el
porvenir amenazado de la especie, prohibiendo contraer matrimonio entre
tuberculosos, con una buena profilaxis matrimonial dice el autor disminuiría lo
incalculable la TB, la sífilis y
alcoholismo trilogía degenerativa
de nuestra raza en sus conclusiones exige reconocimiento previo de los cónyuges
con dictamen de autorización completa sin restricciones, prohibición absoluta
o prohibición condicionada.
Leonor Canalejas de Barba
dos años después basa su QP en los trabajos de seguimiento del enfermo y de la
familia por la a enfermera visitadora, las llama las “visitadoras de los
pobres. “La profilaxis antituberculosa en las familias y la intervención de
la enfermera visitadora” es un compendio de los conocimientos que debe tener
la visitadora para detectar la enfermedad, impedir la transmisión y ayudar a
curarla con actuaciones en colectivos y familias. Médico, enfermera y asistenta
social bien preparados son clave en la lucha antituberculosa. La encuesta
familiar que realizaba la enfermera visitadora o la asistencia social, algunos
directores de Dispensarios dado su contenido creían oportuno que la realizara
un médico. La encuesta demuestra claramente la importancia del factor social en
la TB
José
Codina ve como mejor medida
preventiva de TB también la educación
pero principalmente dirigida al
enfermo, dada en los Sanatorios, Dispensarios, Centros de Higiene y Municipios.
León Corral
Catedrático
de la Facultad de Medicina de Valladolid, centra sus medidas en 1ª destruir el
virus tuberculoso, 2º fortalecer al enfermo y 3º aislar el foco infectante.
Las medidas para lograrlo se basan en la amplia difusión de
escupideras en todos los lugares donde pueda haber tísicos,
no dejar escupir en pañuelos o lienzos y si lo hacen quemarlos,
desinfectar las escupideras, las ropas del enfermo y de la cama, los muebles y
blanqueo de las paredes. También da normas de hervido de leche para destruir el
virus vacuno. Aconseja a los individuos predispuestos que se alejen de los
enfermos. El tuberculoso dormirá, solo
en su cama y no tendrá relaciones sexuales, su cubierto y servicio de mesa
aparte. Desaconseja el matrimonio con sujetos tuberculosos, o en quienes la TB
sea inminente. La madre tísica no debe lactar a sus hijos
y por último el tuberculoso no debe estar en casas colectivas como
cuarteles y en el ejercito los
tuberculosos incipientes y aún los sospechosos deberían mandarse a su casa.
De Arioz Alfaro
destaca su gran preocupación por la protección a la infancia, apuesta por la
separación del niño y más especialmente del lactante, al que llama mamón, es
la primera norma para evitar la TB del niño. Ningún adulto tosedor debe estar
próximo a los niño, ese simple método es mucho más eficaz que el uso de las
salivaderas y desinfectantes, alejando al niño de la casa en todos los casos de
recién nacido de padres tuberculosos, ya que dice “debe
Evitarse la exposición del mamón a la TB, el método de la madre mercenaria es
el que al parecer mejores resultados
ha dado en otros países como Francia, Suecia, Noruega, Alemania o EEUU”.
Para
Verdes Montenegro la mejor profilaxis
es el diagnostico precoz alertando a los médicos ante pequeños síntomas y se
atreve afirmar con letra cursiva que “Todo
muchacho que palidezca, adelgace, pierda el apetito y se fatigue, sean los que
fueren las circunstancias en que estos síntomas se produzcan, debe ser
diagnosticado provisional de tuberculosis y sometido a aislamiento, mientras se
esclarece la verdadera causa de su estado.
Malo de Poveda
aboga en su trabajo “Sanatorios terrestres y de montaña para niños” por la
creación de más centros de este tipo para el ingreso “de
muchos niños endebles, linfáticos,
pre-tuberculosos o ya tuberculosos ganglionares”, dice estar demostrado
que niños curados en sanatorios marítimos solo acaban fortaleciéndose si
pasan una temporada en un centro de campo o de mejor de montaña. con buena
alimentación, aire puro y ejercicio para favorecer el desarrollo torácico.
El
Dr Salabarder opina que no se debe ocultar la enfermedad y que familia y
enfermo deben ser informadas ampliamente, en un trabajo que titula “La teoría
del “susto” en los tuberculosos” dice
que la familia sobre todo pudiente que sospecha TB ya advierte previamente al médico
que si sospecha o diagnostica TB no se lo comunique al paciente y le diga que
padece una bronquitis, el médico se pliega a las peticiones familiares y nunca
menciona la palabra TB, sino bronquitis mantenida por la debilidad, tampoco para
evitar “sustos” habla de sanatorio, que solo se mencionara cuando la fiebre
y la hemoptisis hayan hecho su aparición, y ya todas las medidas sean inútiles.
Son dice “ya miles los enfermos de pecho
que llevo registrados, y nunca, nunca he visto uno solo que se haya muerto del
susto al conocer el carácter de la enfermedad”. Recomienda a todos los médicos
que no oculten la enfermedad al paciente ni a la familia.
José Chabás
en 1924 ya aboga por la vacunación antituberculosa, para el la mejor
medida de profilaxis, quejándose de que no se realicen campañas masivas de
vacunación.
LA LUCHA ANTITUBERCULOSA EN EL
SIGLO XX
El
primer grupo organizado que intenta luchar contra la TB en España surge en
Valencia en 1900 impulsado por los DR Fco Moliner y Vicente Peset se denomina
“Liga Española contra la Tuberculosis y de Socorro a los Tísicos Pobres”
su máximo empeño era que el gobierno promulgara una: “Ley Protectora de los
Tísicos Pobres”. Al no lograrlo el grupo fue disuelto, pero si logró la promulgación de la Ley Dato que creaba un organismo “La
Gota de Leche” tendente a la protección de la infancia y a mejorar el trabajo de niños y mujeres que posteriormente
estaría muy ligada a la Lucha
Antituberculosa.
Posteriormente
en 1903 nace La Asociación Antituberculosa Española (AAE) que en 1904 por una
Real Orden de 17/6/04 logra englobar todas las Luchas Antituberculosas
Provinciales y locales y se
orientaba en principio fundamentalmente a
la higiene frente a la TB, a través de campañas de propaganda en la que se
daban indicaciones para evitar el contagio como hervir la leche, no escupir en
el suelo, usar escupideras o ventilar las habitaciones. En esta lucha de la AAE
los instrumentos básicos de trabajo son el Dispensario para diagnosticar y dar
consejo y el Sanatorio para tareas de posible cura y aislamiento. Para la AAE y
los organismos que la sucedieron el problema social de la TB es tan importante
que se precisa la creación de un seguro antituberculoso en diversas ocasiones
están a punto de conseguirlo pero unas veces por causas políticas y otras por
el colectivo médico no llega a crearse este seguro, que al parecer ya estaba prácticamente
conseguida en el momento de estallar la guerra civil.
En
1924 el gobierno de Primo de Rivera crea el Real Patronato de la Lucha
Antituberculosa, de iniciativa privada pero dotado de unos mínimos presupuestos
destinados fundamentalmente a Dispensarios
Sanatorios y personal cualificado en tisiología.
En
1931 el primer gobierno republicano que disuelve el Real Patronato de Primo de
Ribera y estataliza la lucha anti- TB que experimenta un gran impulso llegando
en 1934 a contar con 66 Dispensarios supone un centro por cada 357.000
habitantes, era la menor proporción de toda Europa y ya se consiguió que de
133 muertes por TB por 100.000 habitantes en 1930 se pasara 101/100.000 en 1935.
En
el año 1936 en los comienzos de la guerra civil médicos y gobierno viendo la
importancia cuantitativa del problema de la TB y su transcendencia social y política,
que ya en 1934 había sido utilizado como arma política de captación de votos,
se apresuran a crear, según algunos tisiólogos de manera urgente e
improvisada, por Decreto-Ley de 20/12/36 se vuelve a la situación de 1931
creando un organismo autónomo tutelado por el Estado el Patronato Nacional
Antituberculoso, con el objetivo utópico de hospitalizar a todos los
tuberculosos, meta inalcanzable ya que su numero se estimaba en 300.000
pacientes, sin contar los que se sumarían con los estragos de la guerra, el
lema decía “la España sana habrá de
sacrificarse por la enferma” la recién creada lucha antituberculosa
presentaba al nuevo régimen como el único capaz de imponer una verdadera
justicia social. Franco en 1937 declaraba al periódico La Prensa de Buenos
Aires la creación del PNA y que en
tan solo 8 meses había creado 39 sanatorios antituberculosos, que según
algunos médicos historiadores eran locales cedidos o confiscados tras la
ocupación de territorio, la mitad de ellos tuvieron que ser desmantelados y
devueltos a sus propietarios al finalizar la contienda. En el año 1938 y para
la prensa nacional Franco declaraba al periodista Manuel Aznar las mejoras
conseguidas en la lucha antituberculosa, aunque la realidad de las estadísticas
dicen que la mortalidad por TB ascendió durante la guerra y
en 1940 se elevaba a 129/100.000 habitantes, en 1945 se iniciaba la
tendencia descendente y se situaba
en 90/100.000 en el año 1950
El OBJETVO de todas las luchas antituberculosas españolas y países europeos de
la 1ª mitad del siglo XX tienen por
un lado un objetivo económico demográfico que pretenden conseguir un mayor
“rendimiento nacional” tanto en el ámbito productivo como en el militar,
mediante una reproducción sana y numerosa con la que nutrir dichos sectores,
esta necesidad venia dada por la valoración que se hacia de la vida del
trabajador y del cuadro de exenciones del ejercito. El 2º objetivo es político
ya que se considera a la lucha antituberculosa un instrumento útil como
nivelador de la desigualdad social (defensor de esta tesis es Espina y Capo uno
de los fundadores de la AAE).
En
Jerez de la Frontera y gracias a la
colaboración de la Biblioteca Municipal periódico Diario de Jerez del 15/5/27,
veo la recaudación del Día de la Flor celebrado 30 de Abril de 1927:
La mesa instalada en la C/ Ramón y Cajal presidida por la Sra Gertrudis Isasi
de Diez es la que logra la máxima recaudación con 1585 pts; la de
Alameda Marques de Domecq que
preside La Condesa de Puerto Hermoso recauda 1435,75 pts; La de la Alameda de
las Angustias de la Sta Isabel García Pérez obtiene 1150; La condesa de Garvey
en Sto Domingo recauda 962 pts; y en el González Ontoria Dª Mª del C Domecq
de Pemán alcanza 652, 50; consta además un donativo del Sr Castañosa de 1000
pts, y varios donativos hechos a la Sra de Almocadén por importe de 1390,50
pts. El total recaudado es de 10.253,44
pts de la que hay que descontar el
gasto de 54,45 pts en cestas y
saquitos con lo cual restan 10198,99 pts. La mitad de esta cantidad
es decir 5099,50 pts se envían al Gobernador para el Sanatorio
Provincial y queda igual cantidad para los gastos del Dispensario que aquí ha
de establecerse. Termina la nota de prensa diciendo que la Sra de Almocadén
esta entusiasmada de tener pronto el Dispensario.
Escritos recientes de autores británicos,
americanos y franceses (Bryder, Teller,en 1998, Grellet en 1983,) y
en 1994 los españoles como Rodríguez Ocaña,
Jorge Molero y Marh Ayuela ),
coinciden en señalar que las distintas luchas antituberculosas incluida la
Campaña Nacional de Erradicación Española, que se generaron en el mundo
occidental no ahondaron en la corrección de los factores sociales implicados en
la etiología de la enfermedad sino que, al responsabilizar a la propia persona
en la adquisición del mal –“culpar a la víctima” su estrategia estuvo
orientada a modificar las costumbres de la clase proletaria, considerada
“tisiogena” por excelencia, por sus formas populares de conducta (su mala
nutrición, el abuso sexual y el descanso inadecuado) que favorecerían la
debilidad orgánica, la mala higiene personal y domestica, el hacinamiento, las
camas compartidas, los esputos
descontrolados y la tos seca persistente que favorecerían la transmisión del
bacilo
SANATORIOS ANTITUBERCULOSOS
Son
centros hospitalarios dedicados a enfermos tuberculosos que en el esquema de las
luchas sanitarias europeas tienen una triple función: curativa, profiláctica y
educadora, en muchas ocasiones más que como hospitales deben ser considerados
“pensiones-escuelas”, ya que al mismo tiempo que se aislaba al enfermo, se
le educa para impedir recaídas y convertirlos en personas útiles para la
sociedad y la lucha antituberculosa.
El
tratamiento al no disponer de medicación eficaz se centra en curas pasivas de
reposo complementadas con una buena alimentación; a partir de 1920 se van
generalizando las curas de colapsoterapia que logran mantener la lesión
pulmonar en reposo introduciendo aire en la cámara pleural (neumotórax
artificial) y posteriormente la toracoplastia que a pesar de su agresividad
logró curar a numerosos pacientes.
Alemania inicia la terapia sanatorial
en 1860,
su lema es la triada: aire puro, sobrealimentación y reposo absoluto relativo
en las chaisse longue, donde el paciente permanecerá 12 horas al día,
realizando seis comidas al día ricas
en grasas e hidratos de carbono y como bebida vino y coñac.
A
modo de ejemplo veamos como se desarrollaba una jornada normal en el Sanatorio
de Falkenstein:
7,30
h. Hora de levantarse. Media hora para aseo personal.
8
h. Primer desayuno: café o té con leche, pan con mantequilla, dos tazas de
leche.
9
a 10,30 h. Segundo desayuno: pan con mantequilla, huevos frescos, una taza de
leche.
11
a 13 h. Segunda sesión de cura higiénica en la galería.
13
h. Comida: sopa o potaje, entremeses, asado de carne, pescado blanco, legumbres,
queso y frutas. Agua y vino como bebidas.
14
a 16 h. Cura de reposo (Prohibida la conversación).
16
h. Merienda: pan y mantequilla, taza de leche.
16,30
a 18 h. Paseo por los jardines.
18
a 19 h. Reposo en la tumbona.
19
h. Cena: potaje, ensalada, legumbres, dos platos de carne, compota. Vino como
bebida.
20
a 21 h. Sesión de reposo.
21
h. Una taza de leche con coñac.
22
h. Hora de acostarse.
En España
el primer sanatorio no privado, se debe a la tenacidad y constancia de Fco Moliner, la aportación estatal es mínima, en su mayor parte
los fondos se consiguen con la campaña del “céntimo diario” que inicia
entre los obreros valencianos, posteriormente con el apoyo del periódico El
Socialista logra céntimos de 140.000 obreros de toda España excepto los de
Madrid que consideraban el sanatorio no debía ser un centro benéfico
altruista, sino una necesidad de justicia social. Este Primer Sanatorio
Antituberculoso para Tísicos Pobres, como
denomina Moliner se inaugura con 14 pacientes el 15/Julio/ de 1899, no
logró el reconocimiento de Sanatorio Nacional, aunque si una Real Orden
reconociendo a Porta Coeli como Obra Benéfica Particular se encomienda su gestión
a una Junta de Patrones.
El régimen, de vida de Porta Coeli
era: “Los enfermos se levantaban a las 6 de la mañana, se les da una ducha de
lluvia y toman desayuno, consistente en bizcochos y jerez; a las 7 se les da café
con leche y pan con manteca , y salen al monte, permaneciendo en la pinada hasta
las 12, A las 10 se les sirve en el mismo monte pasteles con carne o empanadas,
a las doce y media comen con arreglo al siguiente menú: puré, cocido,
carne, pescado, fruta, dulce y café. De una a tres es la siesta, y a esa hora
vuelven al paseo por la montaña, acompañados del practicante y dos criados,
que les llevan catres de campaña para descansar; a las cinco meriendan jamón,
salchichón o leche, según prescripción facultativa y el gusto del enfermo, y
a las 7 regresan al sanatorio donde tienen hora y media de asueto. A las ocho y
media se les da la cena, compuesta
de tortilla, carne, pescado y postres, y a las 10 se retiran a dormir.
Jorge Molero Catedrático de Historia
de la Medicina
experto en el tema de TB escribía en 1993 en la Revista El Médico, en la serie
Historia de los Hospitales, un amplio trabajo “Los Sanatorio para
tuberculosos” les llama hospitales peculiares que proliferaron bien por las
campañas estatales contra la enfermedad, desde los últimos años del siglo
XIX, o bien a través de iniciativa privada organizada en ligas, asociaciones o
patronatos. A pesar de su limitada contribución al problema de la mortalidad,
debe destacarse el gran valor social, político y terapéutico que estos centros
e instituciones jugaron en la lucha contra la “peste blanca”.
DISPENSARIOS ANTITUBERCULOSOS
Es
el pilar básico de la lucha en lo concerniente a medidas preventivas en la 1ª
parte del siglo y pasa a ser instrumento curativo en la 2ª mitad. Realiza él
diagnostico precoz de la enfermedad, la educación del paciente y de las
personas de su entorno. El primer Dispensario que se abre en España es el de
Verdes Montenegro en el año 1901.
Los
Dispensarios realizan campañas propagandistas para la captación de enfermos
difunden folletos con la sintomatología de la enfermedad que son difundidas en
las empresas, utilizando incluso a veces papeles de envoltorios de caramelos
y también folletos con consejos sobre formas de vida y alimentación de
los pacientes.
Cuando
se diagnostica un enfermo es clasificado bien como curable y enviado al
sanatorio o a un hospital de aislamiento si es avanzado o irrecuperable, cuando
la situación del paciente y la familiar lo permite el paciente es
seguido en su propio domicilio, ya que la listas de espera para ingresos
sanatoriales son largas, en estos casos la colaboración de la enfermera
visitadora es imprescindible de gran ayuda y que en todos los casos realiza una
valoración de las condiciones de vida familiares.
La
encuesta domiciliaria permite a los Dispensarios conocer la influencia que sobre
la TB tiene su vivienda, su
alimentación e incluso la profesión, la relación de profesiones más
afectadas es muy similar a la de Rguez Villamil y la del Dr Revenga Director del
Dispensario Maria Cristina. Así Verdes Montenegro en un trabajo del año 1914
recogiendo dos años de TB en Madrid encuentra
291 casos entre los zapateros, 232 en cajistas, 229 en albañiles, 203 en
panaderos, 197 militares, y 151 en
cocheros y conductores de tranvías; el resto de una larga lista no llega a 100
casos. En el aspecto de la vivienda detecta 15 casas madrileñas con más de
cinco casos anuales de TB, incluso una casa de La Ronda de Segovia llega a 35
casos en un año.
LA TB EN LA ACTUALIDAD
En
la actualidad la TB, que se presumía estaría erradicada en el año 2000 pasa a
ser considera una enfermedad emergente en la década de los 80 y es un
problema mundial sanitario de primer
orden, presentando en 1997 según la OMS este panorama con más de 8 millones de
nuevos casos anuales, centrado principalmente en los países subdesarrollados,
España en 1997 tiene una tasa cercana
al 40/100 00 es decir no
acordes con nuestro buen nivel socio sanitario, ni nuestro entorno europeo. Se
detectan casi el 50 por ciento de los casos en poblaciones desfavorecidas del
llamado cuarto mundo o bolsas de pobreza, o en personas con otras enfermedades
inmunodeprimentes.
El
trabajo multicéntrico PMETA que ha estudiado el control y seguimiento de los
pacientes, nos muestra que en este grupo de pacientes VIH, toxicómanos y
alcoholismo, indigentes, asilados, reclusos y exreclusos, por su bajo nivel
socio-cultural, su desestructuración familiar y sus hábitos tóxicos, es muy
difícil lograr una adherencia a los ttos y que los abandonos del mismo sean muy
frecuentes.
En
Jerez de la Frontera los abandonos de tto en los años 1997 y 98, aunque en
menor cuantía que en el PMETA de Andalucía también se centran en este tipo de
incumplidores.
Todos
los pacientes tuberculosos precisan de un riguroso control mensual que detecte
iatrogenia medicamentosa, cumplimentación, abandono y refuerze de la adherencia
al tratamiento; en los pacientes incumplidores con los que con frecuencia hoy día
tenemos que tratar, este seguimiento es insuficiente, deben ser pautados y
consensuados con el enfermo y su familia, unos controles más frecuentes
llegando al tratamiento supervisado semanal o si es preciso a los tratamientos
directamente observados en régimen ambulatorio o incluso en centros de larga
estancia y bajo coste para los bacilíferos.
El
grave problema social que presentan algunos de estos pacientes tuberculosos,
dificulta gravemente su adherencia al tratamiento, por ello debe ser objeto de
especial atención y atendido con las necesarias y puntuales ayudas o
prestaciones sociales, siempre condicionadas a la correcta cumplimentación del
mismo.
La
TB actual no representa cuantitativamente un problema social de toda la
comunidad, donde con nuestro nivel socio-sanitario, las tasas deben de disminuir
pero en determinados colectivos las medidas de control sanitarias, sociales e
incluso jurídicas deben incrementarse.