Servicio
de Neumología y Cirugía del Tórax
IMPORTANTE:
Este texto pertenece a su autor o autores y ha sido presentado en el XIII Congreso Neumosur Enfermería en marzo 2.001 en Cádiz.
Cualquier utilización por terceros, será exclusivamente con carácter divulgativo, educativo o docente y se debe citar la fuente y autor o autores del mismo.
La salud influye sobre todos los niveles neurológicos
y a su vez, estos influyen sobre ella. La salud es multidimensional e implica
todos los aspectos del individuo: ambiente, conducta, pensamientos,
creencias, identidad y transidentidad.
Cuando intentemos intervenir para mejorar los niveles de salud de un
individuo, lo hemos de hacer teniendo en cuenta todos los aspectos, pero existe
uno de ellos que interviene de forma especial en el proceso, que es el de las
creencias.
La medicina, desde hace miles de años, utiliza el enorme poder de las
creencias con otro hombre. Los médicos recetan creencias en forma de placebos.
Estos basan sus efectos en las expectativas que el paciente ha puesto en nuestra
actuación y por lo tanto, nuestro abordaje terapéutico debe comenzar
por conocer las creencias del paciente así como sus expectativas.
Los placebos consiguen movilizar las creencias y producir una serie de
efectos que influyan sobre nuestra salud y sobre nuestro sistema inmunitario.
Los placebos pueden ser substancias, manipulaciones, palabras, actitudes
y expresiones, cualquier cosa que sea capaz de movilizar las creencias.
Los
médicos recetan creencias.
Cuando nos tomamos una medicina, partimos de la base de que confiamos en
el beneficio de esta, ya que de no ser así la tiraríamos al wc. Creemos que
los antibióticos curan las infecciones, que el Ventolín disminuirá nuestra
fatiga, y que el Toradol nos quitará el dolor de cabeza.
Pero, ¿qué puede hacer que nuestras expectativas aumenten?. En
definitiva, es la manera de hacer lo que cambia las cosas. Qué tipo de medicina
(píldora, jarabe, inyección). La forma de administrarlas . Las palabras que
usemos. La congruencia de nuestro trabajo o la forma correcta de actuar es la
que genera la confianza y esta, es la que aumenta las expectativas.
El
fármaco más probado.
El placebo es el fármaco más probado y sobre el que más
investigaciones se han hecho. Cualquier investigación de medicamentos o de técnicas
ha de ser realizada comparando los efectos de estos con los placebos, así se
sabe con exactitud la eficacia real del producto o técnica una vez descargado
el efecto placebo que todos los medicamentos hacen.
La prueba del doble ciego se realiza para impedir que los que administran
los placebos influyan con sus gestos y con su propio convencimiento. Por ello se
debe tener en cuenta que las creencias del médico influyen en la
eficacia de la terapia.
El placebo es el fármaco más recetado ya que cuando se receta un
medicamento por complacer, este realiza su misión: la expectativa que el
paciente tenía en él. Además hemos de tener en cuenta que los medicamentos más
recetados no curan ninguna enfermedad concreta (vitaminas, antibióticos,
antirreumáticos, analgésicos).
El
placebo contradice la creencia de que la enfermedad está solo en el cuerpo.
El placebo es una receta en blanco donde escribimos nuestras creencia sy
nuestras expectativas, puede ser una píldora, una intervención quirúrgica,
una actitud o un ceremonial.
El placebo a veces
nos sorprende estimulando nuestras autocapacidades curativas. Mi amigo Carvajal,
tras ser tratado sin éxito de una Leucemia fue dado de alta para que pudiera
morir en su casa, se le suspendió el tratamiento con la excusa de que ya estaba
curado. El día del alta, su estado de salud era crítico, todos pensábamos que
en unas horas podría morir. A los seis meses se presentó en nuestra consulta
preguntándonos si él necesitaría una revisión. Hace tres años que se le dio
el alta.
¿Cuál fue el
placebo que se usó?: una actuación congruente.
Algunos
tópicos sobre los placebos.
·
Únicamente
los fármacos pueden ser placebos.
Puede actuar como placebo una actitud, una sonrisa, nuestra presencia.
·
Los
placebos solo actúan ante síntomas psicológicos.
Se ha demostrado que actúa sobre enfermedades absolutamente físicas como el cáncer,
la artritis, el asma, la obesidad.
·
El efecto
placebo se consigue engañando a la persona.
Cualquier medicamento, actitud, acción o sustancia cualquiera que consiga
mejorar la salud de una persona nunca puede ser un engaño.
·
El efecto
placebo siempre es beneficioso. No siempre es beneficioso, si la persona cree que
algo le puede sentar mal, puede movilizar sus creencias en sentido negativo y
padecer el problema.
·
Solo los
histéricos responden al efecto placebo. Los placebos funcionan en cualquier personalidad,
siempre que sepamos administrarlos correctamente.
¿Quien
atribuye las propiedades curativas a los placebos?.
Las prescripciones de los médicos carecerían de efectos curativos sin
la actitud positiva de las enfermeras. Una actitud negativa de las enfermeras
movilizaría de forma distinta las creencias de los pacientes pudiendo generar
la desconfianza del enfermo.
El miedo y el dolor agudizan los sentidos, lo que se dice y lo que se
hace delante del enfermo puede tener unas repercusiones insospechadas, todo
dependerá de la situación emocional del enfermo cuando lo escucha.
El enfermo necesita confiar en alguien del equipo, al médico lo ve como
más lejano, mas distante y frío, nuestro trabajo consiste en hacer que los
enfermos depositen su confianza en nosotros.
Las aclaraciones de las enfermeras son absolutamente necesaria y por lo
tanto beneficiosas, el enfermo debe confiarnos sus dudas y pedirnos la información
que el médico no ha sabido transmitirle, nuestra traducción es
importante.
Una
mala planificación de la comunicación provoca un efecto contra placebo.
La
enfermera es el pilar básico de la comunicación y por ello la estructura donde
se apoya la movilización de las creencias de los enfermos. Las expectativas en
la eficacia del tratamiento y de la
congruencia del equipo se basan en la actitud de las enfermeras.
¿Es el trabajo de la enfermera el principal potencial placebo del
sistema sanitario? Podríamos
realizar la pregunta de otra firma: ¿Si las enfermeras desarrollaran su
capacidad neurolingüistica de comunicación potenciarían el efecto placebo
generando mayores expectativas y movilizando las creencias de los pacientes?. Podríamos
afirmarlo.
Los
placebos en neumología.
Como en cualquier circunstancia, los placebos pueden ser en forma de
sustancias, intervenciones y actitudes. Dadas las características de los
pacientes neumológicos, con la cronicidad de sus dolencias
y la aparatosidad de sus crisis, es la congruencia y la transmisión de
seguridad lo que más va a influir en la movilización de sus creencias y
expectativas. Al ser unos pacientes poli medicados debemos saber sacar partido
de ello y estimular la capacidad de autocuración así como la capacidad de
autodominio.
“...me
cuesta respirar....”,
¿podríamos sacar partido en esta situación de nuestros conocimientos de los
placebos?. Por supuesto que sí. Si sigue estas instrucciones puede que gran
parte de las crisis de disnea se puedan solucionar o por lo menos contribuir a
paliarlas.
1.
La presencia física en positivo. No abandone la habitación de forma
inmediata. Demuestre no tener prisa por marcharse.
2.
“Toque” el caudalímetro. Esta acción con aire de interés puede
convencer al paciente de que le ha aumentado el flujo de oxígeno.
3.
Tome la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, con esto le demostrará
que está estudiando su caso
4.
No deje de hablar al paciente y transmítale seguridad y tranquilidad.
5.
Adviértale que de no mejorar su situación, avisará al médico
inmediatamente.
6.
Administre su protocolo de crisis de disnea.
7.
Tranquilice a la familia.
En
términos generales una crisis de disnea tiene una etiología eminentemente física:
la obstrucción alveolar y por lo tanto un déficit de intercambio de gases.
Pues son del todo efectivas las maniobras tipo placebo. Con ellas se consigue
una cierta tranquilidad en el paciente y por ello disminuye la demanda de
oxigeno derivada del estrés. Por otra parte se moviliza la capacidad de
autocuración.
“.......no
me puedo dormir....”
¿Cuántas veces hemos dado un placebo para estos casos y no ha resultado
efectivo?. Pero deberíamos revisar nuestra actuación en ellos para saber si
hemos actuado desde el punto de vista neurolingüistico y hemos conseguido
movilizar las creencias y por lo tanto las expectativas que han causado el somnífero
dado, ¿Estábamos plenamente convencidos del efecto que causaría en el
enfermo?. Podríamos recomendarle este plan de actuación.
1.
Haga que el enfermo le exprese sus inquietudes y temores.
2.
No demuestre prisa por marcharse.
3.
Explíquele porqué no puede abusar de los somníferos.
4.
Adminístrele un placebo definiéndolo como “sustituto sin efectos
colaterales”.
Conclusiones.
Un tratamiento para ser eficaz debe contemplar los siguientes aspectos:
·
Nuestras
creencias
·
La
congruencia del equipo
·
Las
creencias del paciente
·
La sintonía
entre paciente y equipo
¿Cuál
es la medicina que nos puede ayudar a curarnos?, no cave la menor duda de que
para cada uno/a es distinta. Al igual que la programación neurolingüistica,
cada terapeuta, cada enfermera usa lo que le funciona y en cada paciente es
distinto. Una enfermedad no solo es mental o física, tiene una parte de cada y
por lo tanto el tratamiento ha de planificarse en ese sentido. Los placebos actúan
en esa tierra de nadie, en esa tierra desconocida y que la medicina economicista
y oficialista se niegan a entrar de forma abierta pero que todos y todas usamos
de forma continua.
A modo de
reflexión.
“El
fármaco mas estudiado y el mas usado es el que menos se conoce: el placebo”.
“
El paciente debería sentirse mejor con el mero hecho de haber hablado con la
enfermera”
“Si
una enfermera no es capaz de ejercer un efecto positivo sobre sus pacientes
debería dedicarse a los análisis clínicos”.
BIBLIOGRAFÍA
·
PNL para
la salud. Mc. Dermott, O’ Connor. URANO 1.996
·
La
relajación: terapia imprescindible para mejorar su salud. Benson. GRIJALDO
1.992.
·
Enfermería
Fundamental. Kozier. Interamericana 1.991