Cómo hablar en público



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El secreto para hacer una presentación aburrida es decirlo todo (Voltaire)

Hablar no es escribir

Aunque las presentaciones orales coinciden con las escritas en que ambas deben definir bien su objetivo, ser claras, concisas, precisas, adaptadas al público y bien organizadas, el exponer un tema por escrito no es lo mismo que exponerlo oralmente. Hablar no es escribir porque:

El médico que prepara una exposición en público ha de ser consciente de todo ello para hacer una disertación útil, interesante y documentada, y al mismo tiempo amena, clara y no excesivamente densa.

Reglas para evitar el aburrimiento de la audiencia

Aburrir a la audiencia es el primer y principal temor de todo ponente. Al hablar de temas médicos, la pérdida del interés de la audiencia no depende siempre de la calidad real de lo expuesto sino del cómo se expone. Aunque las normas que siguen no son una garantía de éxito, son ciertamente una garantía de fracaso si no se cumplen.

¿Leer o no leer?

Casi siempre será mejor no leer la presentación de manera literal. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas no saben leer en público de forma amena, con inflexiones de la voz, mirando al público frecuentemente, o cambiando la expresión facial para acompañar la lectura. Si la lectura separa de la audiencia (lo que es habitual en quienes no son expertos lectores en público, y los médicos no suelen serlo), es mejor hacer la presentación no leída. Otra razón para hacerlo es que el lenguaje escrito, más estereotipado, es generalmente distinto del lenguaje oral, más flexible y coloquial.

De todas formas, si se decide a leer la presentación, debe ser redactada en un lenguaje más adaptado a la comunicación verbal. Éstos son algunos consejos útiles:

Cuando se encuentra ante el público

Para quien escucha, la "impresión" que le da el ponente es tan importante como lo que dice. Las formas de la comunicación verbal, la expresión, deben cuidarse tanto como el contenido. He aquí algunas claves de éxito:

Cómo superar el nerviosismo

Existen algunos recursos (no farmacológicos) que son de gran ayuda: